Analizadores y propuestas para una educación por competencias como educación para la diversidad. Por: Maribel Paniagua Villarruel

Analizadores y propuestas para una educación por competencias como educación para la diversidad

Maribel Paniagua Villarruel*
Revista Educar No, 35. Gobierno del Estado de Jalisco.

Son las 9:00 de la mañana y ha sonado el timbre que anuncia la hora de iniciar el trabajo en el jardín de niños; niñas y niños entran ordenadamente a su salón sin que la educadora se haya incorporado todavía porque entrevista a una madre de familia.

Las niñas y los niños ocupan sus lugares, niñas con niñas y niños con niños y, en una mesa solo un niño “integrado”, que tiene necesidades educativas relacionadas, según entiende la profesora, con su discapacidad intelectual.

El niño usa unas enormes gafas de gruesos vidrios y su mesa de trabajo se encuentra situada cerca de la puerta en el lado opuesto al que suele ocupar la educadora.
Cuando la profesora entra al aula los niños y niñas que tienen compañeros a su lado conversan entre sí en voz baja.

La educadora escribe en el pizarrón y luego va pidiendo a los niños que digan dónde dice qué y luego que vayan encontrando las vocales.

Luego les pide que hagan las vocales en plastilina. La actividad ocupa la mayor parte de la mañana, aunque las niñas hacen muñecas y los niños hacen otras figuras que no son las vocales. Nuestro “niño integrado” yace recostado en la mesa durante toda esta actividad.

Cuando son las 10:30 la educadora dice a los niños que van a platicar sobre la amistad (es febrero y supongo que por eso).

Educadora. —Vamos a platicar sobre la amistad. La amistad es tener amigos... A ver todos calladitos para que me escuchen (se pone el dedo índice en la boca)... No pelear y respetar a sus amiguitos y a sus maestros.

Aa. No andar de malcriados
Ao. No agarrar las cosas de la mamá

Educadora. Todo eso. A ver, vamos a hacer un dibujo de la amistad (entrega unos corazones recortados en papel bond para que los iluminen).

SPI1/Registro de observación, 3 de febrero de 2005

Una competencia, dice el Programa de Educación Preescolar 2004, es un conjunto de capacidades que incluye conocimientos, actitudes, habilidades y destrezas que una persona logra mediante procesos de aprendizaje y que se manifiestan en su desempeño en situaciones y contextos diversos (SEP, 2004: 22).

Si el lector vuelve al segmento de registro que he presentado, tal vez se pregunte: ¿qué aprenden los niños?, y si traducimos esta pregunta en cuestionamientos desde la perspectiva de la educación por competencias, tal vez podría preguntarse sobre qué capacidades de los niños se enfoca el interés de la educadora, qué conocimientos pretendía que adquirieran, qué habilidades y destrezas, qué actitudes se desarrollan en esta aula frente a la diversidad.

El objetivo de este artículo es presentar algunas alternativas para analizar la acción educativa en términos de enfoque de educación por competencias y de educación para la diversidad como enfoques complementarios y proponer algunas vías para lograr una acción educativa que los haga posibles.

Analizadores de la acción educativa

Hay una idea que es controvertida y polémica pero que se ha generalizado, la de que educar por competencias es hacer útiles a las personas. Esperaríamos que si se educa por competencias, al sujeto que aprende debería notársele lo que aprende. Sin embargo, esta idea no es suficiente; cuando hablamos de competencia nos referimos a la capacidad de realizar ciertas tareas, pero de hacerlo desde una concepción global integral, que incluye un desempeño ético y la idoneidad (lo mejor que podemos hacer en esa y para esa circunstancia) (Hager y Beckett, 1996), y aquí el registro que leímos al principio nos invitaría a una reflexión profunda.

A partir de lo anterior, los analizadores de la acción educativa que propongo y que invito a los lectores a poner en contraste con el registro con que inicié este artículo y con lo que sucede en los contextos escolares que intentan orientar la acción educativa hacia un enfoque de competencias son los siguientes:

1. Educar por competencias supone hacer explícito lo que se aprende y se evalúa (Mansfield, 1993). Una competencia es una capacidad que se le nota a quien la tiene, el sujeto que ha sido o es educado por competencias tiene un desempeño que pone en evidencia dichas competencias.

La competencia es esencialmente, afirman Hegger y Beckett (1996), una relación
entre las aptitudes de una persona y el desempeño satisfactorio de las tareas correspondientes. Así, la evaluación por competencias debería tener como referente
obligado las muestras del desempeño.

2. La competencia se funda en un concepto de formación que incluye lo actitudinal y lo valoral de una cultura. Así, si pensamos en nuestro ejemplo inicial nos preguntaríamos cómo puede enseñarse un valor como el de la amistad sin ponerlo en acciones valiosas de relación con el otro que me rodea y con el otro diferente.

3. La competencia proviene de un ejercicio de aplicación de conocimientos en circunstancias críticas o que las hacen necesarias en por lo menos tres ámbitos: el entorno, la comunicación y organización social y el uso de los recursos. En este sentido deberíamos preguntarnos sobre el sentido y significado de lo que hacen los niños y niñas o los estudiantes en general en las escuelas y, por otra parte, cómo son las situaciones educativas y cómo facilitan la resolución de problemas, el uso de los lenguajes necesarios para que los estudiantes se muevan por el mundo, cómo se hace uso de los recursos de que se dispone para resolver problemas y para modificar la realidad para mejorarla. No se pueden concebir escuelas que trabajen en el desarrollo de competencias en los estudiantes donde no se trabaje en conjunto por la mejora del entorno escolar, por la adquisición y el uso racional de los recursos.

4. Educar por competencias supone una figura docente hacia la cual deberíamos tender. En ese sentido estaríamos hablando, según la propuesta de Pujol (1996), de docentes capaces de estimular la participación, que saben respetar los ritmos de trabajo, de organizar un ambiente y un clima de aprendizaje, que problematizan al alumnado, que pueden modular los estímulos, propuestas y actividades, pero, sobre todo, que son capaces de garantizar el derecho de cada alumno a ser escuchado, respetado y valorado.

Vías propuestas para avanzar hacia una educación por competencias
A partir de los analizadores anteriores:

- Una prioridad sobre la que tenemos que trabajar y reflexionar los profesores es la naturaleza de lo que se enseña y lo que se aprende (como posibilidad para hacerlo explícito).

Si pensamos que lo que se enseña en las escuelas son conocimientos, habilidades, destrezas actitudes y valores y que cada uno de estos contenidos deben convertirse en competencias, los profesores deberíamos recordar cómo hemos aprendido estos tipos de conocimiento en nuestras propias vidas y tener claro que estos conocimientos son de diversa naturaleza y por ello se enseñan y aprenden de manera diferente; me detendré un poco en este aspecto para presentar algunos ejemplos:

Uno de los campos formativos del preescolar es el del desarrollo personal y social y una competencia a desarrollar en los niños es “aprende sobre la importancia de la amistad y comprende el valor que tiene la confianza, la honestidad y el apoyo mutuo” (SEP, 2004: 56); frente al adoctrinamiento que intenciona la educadora de nuestro registro inicial, la posibilidad de esta aula es enorme para el desarrollo de la competencia. Si apelamos a cómo hemos aprendido actitudes y valores como la honestidad, la confianza y la solidaridad a lo largo de la vida, estaremos de acuerdo que lo que se requieren son situaciones que nos impelen a actuar en ayuda de los otros, el apoyo de los adultos para hacernos reflexionar sobre lo que es valioso y sobre lo que no lo es y sobre todo una congruencia entre el juicio y el acto de los adultos que nos rodeaban. Las aulas que reciben a niños con discapacidad o con necesidades educativas especiales pueden aprovechar esto como un área de oportunidad para atender competencias vinculadas al desarrollo de actitudes y valores diversos; sin embargo, dichas oportunidades se vinculan a una posibilidad de reorganizar la vida del aula, el lugar social que ocupan estos niños y la relación y acciones de los profesores con estos alumnos y alumnas y con todos sus estudiantes en general.

Pensemos ahora en una habilidad que tengamos o en una destreza. Cualquiera de nosotros cuando utiliza la palabra hábil para referirse a una persona, seguramente está pensando en que dicha persona hace ciertas cosas mejor que otras personas. Algo se hace hábilmente cuando se realiza con cierta maestría, con gracia, con gallardía según apuntan diversos diccionarios de la lengua española (Alonso, 1975: 545; Ciencias de la Educación, 1990: 713). Pensemos en un jugador de cartas: si decimos que ese jugador de cartas es hábil, es tal vez porque gana en el juego, pero además porque lo hace con cierta elegancia y tal vez porque deja a sus adversarios satisfechos aun cuando hayan perdido la partida.

Hábil viene del adjetivo latín habilis: capaz, diestro, inteligente, idóneo y dispuesto para el manejo de cualquier negocio, ejercicio, oficio o ministerio” (Enciclopedia Universal, 1925: 447), habilidad es además —y esto es importante para los fines de nuestro artículo—, una disposición.

Una habilidad, de acuerdo con Bruner, “no es una ʻteoríaʼ que informa a la acción. La habilidad es una forma de relacionarse con las cosas” (Bruner, 1997: 171), hace referencia entonces a una capacidad que nos permite estar de un modo en el mundo y frente al mundo y por tanto de resolver las situaciones de dicho mundo nos plantea. Las habilidades, por tanto, remiten a conocimientos del sujeto puestos en acción. De acuerdo con Bruner (1997), un conocimiento se convierte en habilidad “cuando desciende a los hábitos” (Bruner, 1997: 171).

Las habilidades constituyen mediaciones que explican las consistencias que hay entre ejecuciones separadas frente a la realidad.

A partir de esta conceptualización de la habilidad y del recuento de experiencias que les he invitado a hacer, podemos decir que una habilidad se ejercita, se aprende a través de ejecuciones múltiples con sentido para las personas.

La escuela en general debería entonces considerar la búsqueda de sentido de las habilidades y destrezas que intenta desarrollar en los alumnos y centrarse en la aplicabilidad de las destrezas.

- Tenemos todas las escuelas de todos los niveles que replantearnos la evaluación; los preescolares deben desmitificar la evaluación en el sentido de que al niño preescolar no se le evalúa lo que logra, sino el proceso; en las primarias y secundarias hay que cambiar la idea de que una prueba escrita puede darnos razón de lo aprendido, se intenta ahora que el alumno califique, es decir, que muestre en su desempeño, que haga demostraciones prácticas de lo que sabe. Es necesario tener criterios referenciales sobre lo que el alumno debe ser capaz de hacer que ayuden tanto a orientar la enseñanza como a evaluar el aprendizaje.

- Deberíamos empeñarnos, como lo proponen Crawford y otros (1996: 222) en “diseñar
estrategias para desarrollar currículos con rutas individualizadas para la mayoría de los estudiantes en un sistema de educación más personalizado”. Este aspecto supone y ése es el meollo de nuestro artículo, educar para la diversidad; algunas propuestas que se han desarrollado elaboran manuales para los alumnos o para los padres que apoyan sobre la forma de llegar paso a paso y de la forma más clara y detallada, al logro de las tareas que se supone deben ser capaces de realizar los estudiantes.

-Trabajemos en la reorganización de los espacios áulicos y escolares. En este sentido y si como hemos dicho, la competencia proviene de un ejercicio de aplicación de conocimientos en circunstancias críticas o que las hacen necesarias y obliga a que pensemos y organicemos las aulas como talleres.

Un taller se concibe como una modalidad de enseñanza y estudio caracterizado por la actividad y la investigación de los alumnos, el descubrimiento, y el trabajo en equipo, el diálogo y la búsqueda de soluciones conjuntas.

Desde su aspecto externo, se distingue por el acopio, sistematización y uso de material especializado acorde con el tema o aspecto que se quiere enseñar o sobre el que se quiere educar, por el dinamismo y la actividad de los participantes y porque en él se trabaja sobre la elaboración o descubrimiento de algo.

Los talleres pueden tener un carácter más o menos abierto; sin embargo, deben siempre intentar que el participante logre los resultados que busca: “trabajar por el placer que significa alcanzar los resultados apetecidos; realizar investigaciones que lleven al encuentro del dato requerido, sentir el aprecio general a una labor constante” (Freinet, 1971). Se sugiere que, sobre todo para los niveles superiores como la educación secundaria, se vinculen a espacios reales de la actividad
social y productiva.

En los diversos niveles educativos se pueden instrumentar actividades diversificadas en la construcción o desarrollo de tareas que constituirían vías paulatinas para hacer frente a las necesidades educativas especiales a partir de la organización de contextos propicios para ello y a la integración real de niños y niñas con discapacidad o necesidades educativas diversas.

En este sentido, el taller propone flexibilidad organizativa en cuanto a los agrupamientos de los alumnos, como un medio que facilita la atención a la diversidad. Los agrupamientos diversificados permiten ir ubicando a los niños y niñas en aquellos espacios donde puedan recibir el apoyo que están requiriendo sin sentirse excluidos o culpabilizados por ello.

Reflexiones finales

La educación por competencias es una propuesta que revisa los modos de aprender y de enseñar y constituye un nuevo paradigma cuya prioridad es aprender a hacer; esperaríamos que la propuesta de educación por competencias no se convierta en un behaborismo, que olvide las propuestas de Morin, Delors, Marchesi y otros de aprender a aprender, aprender a ser y aprender a convivir, que constituyen el principal reto para la educación del siglo XXI. Nuestro artículo ha puesto énfasis en la combinatoria de aprender a hacer y aprender a convivir; sin embargo, esperamos que los analizadores y líneas de acción acotadas abran el panorama para la reflexión de todas las líneas en los contextos escolares.

Nota

1 El segmento de registro es parte de un proyecto de investigación denominado: sujetos y Procesos de Integración, las siglas de denominación del registro corresponden al nombre del proyecto.

Bibliografía

ALONSO, Martín, Diccionario del español moderno, Aguilar, Madrid, 1990.
BRUNER, Jerome, La educación puerta de la cultura, Visor, Madrid, 1997.
CRAWFORD, D., D. GLENDENNING y W. WILSON, “La educación basada en competencias,
tres comentarios sobre Canadá”, en Antonio ARGÜELLES (comp.), Competencia
laboral y educación basada en normas de competencia, Noriega, México, 1996.


*Directora de la USAER. Programa Tenanamiky de la zona 012 de Educación Especial de la SEJ.

Los otros frente a nosotros: la integración de las personas con discapacidad como un derecho humano. Por: Maribel Paniagua Villarruel

FORO INTERNACIONAL SOBRE INCLUSIÓN EDUCATIVA, ATENCIÓN A LA DIVERSIDAD Y NO DISCRIMINACIÓN
Fuente: http://conapred.org.mx/depositobv/Foro2008/Ponencias/Maribel%20Paniagua.doc

Hotel Gran Meliá. Ciudad de México, 7, 8 y 9 de Octubre, 2008

Los otros frente a nosotros: la integración de las personas con discapacidad como un derecho humano

Maribel Paniagua Villarruel(1)

Resumen

Todos somos los otros, para algunos en algún sentido. Este artículo parte de la realidad de que las sociedades se diversifican cada día. Si miramos alrededor de nuestra comunidad, encontramos siempre otro, que piensa, viste y actúa de forma distinta de la que nosotros esperamos. ¿No debería ésta diversificación del día a día, haber hecho que nuestra visión de los otros como extraños, como aliados o enemigos se haya modificado?

Llama la atención que ello no suceda, la diversificación, diversifica también las relaciones de tensión entre los diferentes, ¿No correspondería a la sociedad misma y a la escuela como instancia social tomarse en serio el derecho humano de ser diferente, de educar para la aceptación de este derecho?, ¿No debiera tomarse en serio su tarea de educar y por ende de que todos los niños y niñas accedan a los bienes más preciados de la cultura cuyo acrecentamiento y transmisión se le ha encomendado?

Reflexionar en torno a la diferencia es hacerlo con referencia a la posibilidad de diálogo. El artículo es un ejercicio de ubicar el asunto de la integración educativa de los sujetos con discapacidad como un problema vinculado con las representaciones sociales sobre la diversidad y con los derechos humanos de las personas con discapacidad, las preguntas guía con las cuales se trabaja son: ¿Qué tipo de diferencia es la discapacidad para los agentes de la cultura escolar?, ¿Están dentro o fuera de la cultura las personas con discapacidad?, ¿Porqué si están dentro de la cultura no pueden acceder a sus bienes?, ¿Cuales son las alternativas para el diálogo y la posibilidad de integrar a los diversos por razones físicas, a los llamados hoy por hoy personas con discapacidad?

Introducción

Este trabajo podría llevar algunos títulos alternos como los siguientes: “De la triste historia de los niños y niñas que recorren las aulas de las escuelas regulares sin entender lo que ahí pasa y sin ser parte de ellas”, o mejor aún “ De la triste historia de la cándida integración educativa y de sus niños y niñas que no accedieron a los bienes más preciados de la cultura que prometía”, “De la integración educativa y los retornos a la exclusión”, finalmente podría denominarse “De las perversidades de jugar a la escuelita con niños con discapacidad”.

La finalidad de este trabajo es poner en relieve la existencia de situaciones discriminatorias y de exclusión que atentan contra los derechos humanos de los niños y niñas con discapacidad en un contexto, en el que el discurso imperante es el de la inclusión y el respeto a los derechos humanos, así como presentar algunas alternativas para hacer frente a dichas situaciones.

El marco de referencia desde el cual se elabora es la teoría de las representaciones sociales, así como los planteamientos de Adorno y Horkheimer quienes nos invitan a la crítica que consiste en aplicar el pensamiento dialéctico en buscar siempre “lo otro” o “lo negativo” de lo que se nos presenta con pretensiones de verdad o validez. Y este tipo de pensamiento, permanentemente dispuesto a evaluar todo lo que se presenta ante nuestros ojos, es hoy necesario en el proceso de integrar a los diferentes.

El pensamiento debe nacer, a ojos de Horkheimer y Adorno (2) , a partir de las contradicciones de la realidad, desde todo aquello que nos hace pensar una sociedad distinta. Debe ser crítico y reflexivo. Crítico no como negación directa de la realidad, sino como renuncia a una aceptación irreflexiva de la realidad (social) tal y como se nos presenta. Uno de los aspectos centrales de este trabajo es una invitación a repensar la realidad desde un asunto centralísimo al proceso educativo como es el acceso a los bienes de la cultura para los niños y niñas con dicapacidad, pues es esta la tarea central de la escuela y finalmente busca hacer frente al discurso homogéneo de la Integración Educativa, para asumir un punto de vista crítico frente a él.

Se sostiene a partir los resultados de un estudio concluido Las representaciones sociales sobre la discapacidad en la cultura escolar. Discurso y construcción social (3) y de una investigación en proceso Sujetos y procesos de Integración educativa: Interacción y retorno a la exclusión (4)que existen tanto predisposiciones hacia la persona con discapacidad que se traducen en prejuicio y la exclusión en los agentes escolares, como situaciones reales que las que se expresan.

Alguien se estará preguntando si no estará suficientemente sabido o sabido de antemano que no hay una aceptación social de la persona con discapacidad, pero si esto es así, ¿Por qué se acoge con tanto entusiasmo en esta realidad evidente, a un movimiento como el de la integración educativa que procede como si lo ignorara?

El aporte de este trabajo es poner en evidencia el escenario cultural simbólico frente al que tiene que hacer algo si quiere avanzar el movimiento de integración educativa.

El trabajo se organiza en dos partes: a) Acercamientos al contexto educativo: las formas de la exclusión y discriminación, b) Propuestas para avanzar hacia el respeto a los derechos humanos y la diversidad.

Antes sin embargo de abordar esas dos partes, quisiera detenerme en un asunto espinoso, se trata de la conceptualización de la discapacidad. Adoptar un concepto para referirse a los fenómenos sociales, sobre todo cuando estos se encuentran estrechamente vinculados con la exclusión, entraña enormes dificultades, la discapacidad es uno de esos conceptos. Este sentido lingüístico, cuidado lingüístico, tal vez tiene que ver con mirar a la discapacidad como una desgracia en el sentido en que lo expresa Pontiggia (5) “Las desgracias entre muchos efectos tienen algunos efectos lingüísticos inmediatos: nos hacen sensibles al léxico que se refiere al problema”, y nos devuelven al cuidado social que se tiene en la actualidad para nombrar los fenómenos que caben dentro de la exclusión, sin embargo considero un deber aclarar la concepción que asumo sobre discapacidad y hacer una discusión en torno a las implicaciones de esta asunción, puesto que a lo largo del trabajo he adoptado una denominación que puede resultar polémica.

Quisiera decir primero que entre los términos que se usan para hacer referencia al fenómeno al que hemos querido acercarnos, el de discapacidad constituye una alternativa que posibilitaría liberar al fenómeno de una pesada carga histórica de discriminación y exclusión que tienen otros términos como el de inválido, o, minusválido (6). Sin embargo el término, -como todo término-, evoca una realidad, la representa, la activa y a pesar de la posibilidad de liberación del término de esos pesados lastres históricos y sociales (7) sigue remitiendo a ellos.

Cambiar el concepto con el que se hace referencia a las personas con discapacidad no significa cambiar las concepciones, ni las representaciones que dan forma a las relaciones que con ellas sostiene la sociedad, sin embargo estoy convencida de que un enfoque asumido sobre la discapacidad posibilita o impide sostener una expectativa respecto de ellas.

Me queda claro que la discapacidad es una condición del sujeto, una condición real asociada a alguna carencia, malformación o limitación funcional (intelectual, física, sensorial o del psiquismo) que puede ser permanente y que en la mayoría de los casos lo es, sin embargo también asumo que dicha condición se constituye, se instala en su dimensión social y en su impacto para el individuo y sus posibilidades a partir de la mirada y respuesta del otro, de sus padres, de su entorno cercano y de la sociedad. He visto a lo largo de mi relación con niños y niñas con discapacidad, como las expectativas que tenemos sobre ellos abren horizontes a sus potencialidades o se los cierran, independientemente de la situación real de “la falla” y que como dice Maud Manoni, las palabras tienen peso, están vivas, sin negar con ello como afirma Pérez de Plá (8) que el sujeto con discapacidad esta en el lugar de lo imposible, ubicado en lo real del cuerpo.

a) Acercamientos al contexto educativo: las formas de la exclusión y discriminación

Hace más de un año, Antonio inició un proceso de integración educativa a la escuela regular. Antonio es un niño diagnosticado con autismo y en el primer año de trabajo se logró que participara en actividades del aula y del patio, que jugara con sus compañeros y que realizara algunas de las actividades propuestas por la educadora en el aula. Este ciclo escolar Antonio ha corrido con menos suerte. A continuación presento algunas viñetas (9)para ilustrar a qué me refiero.

Situación 1. Él no puede

la maestra hace una pregunta general al grupo “¿quién quiere ser Miguel Hidalgo?, este va ser el personaje más importante de toda la obra que vamos a representar frente a nuestros papas “¿quién quiere ser el más importante?”, todos los niños comienzan a decir “yo”, “ yo”, pero de repente un niño dice: por qué Antonio no es Miguel Hidalgo y la maestra no responde, pero se queda pensando y casi inmediatamente una niña dice: porque Antonio no va a estarse sentado ni bien portado, mejor que él sea un corredor que corra en el patio porque a el le gusta correr, y la maestra interviene diciendo “Antonio ahorita no puede ser Miguel Hidalgo el va a ser otro personaje pero mas adelante si va a poder ser.

Registro 1. Ant. /7 de septiembre de 2005

Situación 2. Fiesta en la escuela

Era obvio que estaban por celebrar el festejo del día de la independencia de México pues los niños de tercero del salón donde esta Antonio estaban caracterizando a algunos de los personajes principales y la escuela estaba bien decorada el motivo del festejo, pero aún continuaba sin ver a Antonio por ningún lado.

Pronto tuve la oportunidad de ver a la maestra R. y le dije: buenos días maestra, ¿hoy no vino Antonio? –me responde- no, no – haciendo un gesto como de, “como crees” y me dice “o viene él o estoy con los demás niños, le dijimos a la mamá que no trajera”.

Yo: que mala suerte hubiera sido bueno ver como se comporta en este tipo de eventos. Educadora: pues si, pero no se puede, si quieres quédate a ver.

Registro 2. Ant./15 de septiembre de 2005

Situación 3. Fuera de la fiesta y de nuestra vista

Hay fiesta, es cumpleaños de la maestra del grupo de Antonio, hay pastel y la maestra sale con todos los niños del salón a celebrar, todos menos Antonio, se ha quedado en el salón y yo con él. Hay algarabía, la maestra pasa una y otra vez con pastel para las maestras. No ha habido pastel ni fiesta para Antonio, me pregunto ¿qué es lo que no puede hacer esta vez Antonio para no participar en la fiesta?, ¿hay fiestas para niños y otras para niños como Antonio?

Registro 5. Ant./6 de octubre de 2005

Desde las situaciones que hemos presentado, algunas preguntas que obligan cuando nos planteamos el asunto de los derechos humanos de las personas con alguna discapacidad es si las mismas pertenecen a un nuestra cultura, si tienen lugar en ella si hay alguna posibilidad de inclusión en esta cultura nuestra, con una racionalidad moderna que justifica la exclusión del ámbito público (escuela y trabajo) de muchos grupos sociales, entre ellos los indígenas, los discapacitados, o las mujeres, y que marca límites a aquellos que no se ajustan a esa racionalidad.

Vale la pena plantearse el problema de la inclusión-exclusión como un problema intracultural que tiene enormes consecuencias para en el sentido del respeto a los derechos humanos, como pudimos verlo en las situaciones que vive Antonio y que comparten con él muchos otros niños en situación similar.

En la investigación realizada sobre las representaciones sociales sobre la discapacidad a la que me he referido afirmé que el sujeto con discapacidad es un proscrito, si proscribir en su acepción más general significa echar fuera de la patria, excluir, prohibir el uso (10), ¿No es acaso echar fuera del mundo y de alguna manera una forma de dar muerte, la exclusión de la vida escolar y laboral, en una cultura como la occidental, que gira en torno a la escuela y el trabajo?, ¿No es una forma de muerte por deshumanización, no sólo simbólica sino real la que se infringe a las personas con discapacidad, cuando no se les concibe en el mundo compartido, cuando se les borra de los espacios sociales?, ¿No se le esta excluyendo de la patria-escuela a Antonio cuando no puede o no debe participar en las actividades a las que todos los niños y niñas debieran tener derecho.

La condición en la que la cultura escolar pone a la persona con discapacidad la desarraiga de la vida real.

El siguiente esquema, ilustra el espectro de las posiciones presentadas y su relación con la proscripción de la que hemos hablado (11) .

Esquema 1. Posiciones en relación con las posibilidades de inclusión-exclusión a la vida social y laboral


El esquema ilustra, como las representaciones sociales sobre la discapacidad son dispositivos que conservan los límites de grupo y que legalizan la exclusión para hacerla coincidir con una racionalidad.

La educación puede y debe contribuir al cuestionamiento de las nuevas formas de exclusión cada vez más sutiles y más crudas y violentas a nivel simbólico.
Hay una relación de tensión, así lo demuestran las viñetas: entre la integración social de todos los seres humanos y las posibilidades que la realidad ofrece tanto a nivel de la acción como del discurso.

El desafío es encontrar las formas para que dicha tensión disminuya y las brechas entre el deber ser y el ser se acorten.

Partimos de la idea de que indudablemente incorporar a personas consideradas por la propia sociedad como diferentes, a los ámbitos públicos permite plantearse el problema del otro, de su existencia, de la necesidad de legitimar dicha existencia y de abrir posibilidades para su dignificación.

El reconocimiento de la diferencia es un requisito sine qua non para abordar el problema de la exclusión en general y de la discapacidad en particular.

Si la educación intercultural intenta acoger a todos los actores de la diversidad con el objeto de abatir la desigualdad, entonces la integración educativa es una subtarea de la educación intercultural o a la inversa.

La integración educativa debiera adoptar la perspectiva de abrir los espacios escolares a todas las manifestaciones de ser y de existir culturalmente y una de esas formas es el acceso a la lecto escritura.

Ser parte de la cultura

Otro asunto que quiero poner a discusión es el del acceso universal a la lectura y la escritura planteada por muchas políticas públicas en el mundo, como las de Reino Unido, Estados Unidos y Argentina, y por organismos Internacionales como la UNESCO, como un indicador de equidad al que aspira como bien supremo la integración educativa y el hecho de que muchos niños y niñas que están integrados actualmente a la escuela regular no han accedido a dicho bien de la cultura y “cursan” hasta el tercer ciclo de la educación primaria y en muchos casos la educación secundaria sin acceder a ese bien de la cultura.

El problema surge de la experiencia cercana a las realidades de la integración educativa en 11 municipios del Sur del Estado de Jalisco en el que se han observado cientos de casos al que hace referencia el problema y se enuncia de la siguiente manera ¿Es posible hablar de integración educativa, cuando los niños y niñas integrados no acceden al bien máximo de la cultura y la escuela que es la lectura? y ¿cuáles son las implicaciones de no discutir este asunto a nivel nacional y en los casos particulares de integración a los que refiere el problema?

¿Por qué los niños y niñas con discapacidad integrados a las escuelas regulares deberían aprender a leer y escribir?

Podría empezar esta argumentación diciendo que el asunto mismo esta fuera de discusión sin embargo no lo esta porque los hechos nos muestran que no sólo los niños con discapacidad están fuera de los bienes de la lectura sino una gran cantidad de población en nuestro país.

En un texto reciente se exponían tres argumentos por los que la lectura, su fomento y enseñanza, deberían ser parte fundamental del proceso de formación y aprendizaje de cualquier niño:

la inteligencia humana afirman los autores del texto La magia de leer es lingüística, de manera que nuestro desarrollo ontológico está ineludiblemente ligado al desarrollo y mejora de esa capacidad; la cultura humana está basada sobre esa trama simbólica hecha de palabras, la cultura humana es terca e inevitablemente simbólica y, por tanto, lingüística, de forma que necesitamos de las palabras para construir nuestro mundo, para mejorarlo aunque también para destruirlo; nuestra convivencia necesita de las palabras, nuestra coexistencia pacífica está hecha de debate y de discusión, de desavenencias razonables, nuestra democracia necesita de las palabras y, en consecuencia, de las actividades que promueven, estimulan y aconsejan su uso (12).

La lectura es una oportunidad única para el desarrollo de la inteligencia y debiéramos repensar a partir de ello los argumentos de que los menos inteligentes no aprenden, hipótesis que ha sido desechada por lo menos hace medio siglo a nivel teórico, pero que el la práctica sigue flagelando a un buen número de nuestra población.

Existen una gran cantidad de métodos educativos para enseñar a ller a niños y niñas con discapacidad sin embargo no se utilizan ¿O no se conocen?, ¿El asunto de que los niños y niños no aprendan a leer y escribir tiene que ver con ellos o con las posibilidades que los profesores y profesoras les asignan para hacerlo? ¿Estamos pensando que los niños y niñas son capaces de acceder a los bienes de la cultura y de la educación ¿ ¿ No es acaso la educación un derecho humano y no es la lectura uno de los bienes más preciados de la educación ¿ ¡Hay alguna justificación para que esto ocurra, la hay para que nuestros niños y niñas integrados no participen en una fiesta?, ¿Hay alguna diferencia entre no participar en una fiesta y no participar en la fiesta de las palabras que es lectura?

La Declaración Mundial de Educación para todos UNESCO (13) propone que: La educación es un derecho para todas las personas, hombres y mujeres, de todas las edades, a través de todo el mundo; Sabiendo que la educación es una condición indispensable, aunque no suficiente, para el desarrollo personal y el mejoramiento social; propone además como finalidad de la educación la satisfacción de las necesidades básicas de aprendizaje y al respecto señala:

Cada persona –niño, joven o adulto– deberá estar en condiciones de beneficiarse de las oportunidades educacionales ofrecidas para satisfacer sus necesidades básicas de aprendizaje. Estas necesidades comprenden tanto las herramientas esenciales para el aprendizaje (tales como lectura y escritura, expresión oral, aritmética, resolución de problemas) como los contenidos básicos mismos del aprendizaje (conocimientos teóricos y prácticos, valores y actitudes) requeridos para que los seres humanos sean capaces de sobrevivir, desarrollen sus capacidades, vivan y trabajen con dignidad, participen plenamente en el desarrollo, mejoren la calidad de sus vidas, tomen decisiones fundamentadas y continúen aprendiendo. El alcance de las necesidades básicas de aprendizaje y la manera de satisfacerlas varía según cada país y cada cultura e, inevitablemente, cambia con el paso del tiempo.

Cada cultura instituye una identidad, un conjunto de signos y significados que dan razón a la pertenencia. Las personas con discapacidad son al parecer un alter, como los otros, los que no pertenecen a mi grupo ni tienen mi misma identidad, porque tienen una manera distinta de estar en el mundo. En el campo de los estudios interculturales y del psicoanálisis, el alter se define como el otro, el que parece semejante a mí, pero no lo es, otro algo que está en tensión, que se asemeja, pero se distingue (14). La alteridad hace referencia a una diferenciación que deviene de una pertenencia.

A partir de lo anterior, cabría preguntarse ¿están dentro o fuera de la cultura las personas con discapacidad?, ¿cuáles son los ámbitos de la cultura en los que se hace pertenecer a los sujetos con discapacidad?, ¿existen elementos de la cultura de la persona con discapacidad que realmente sean incompatibles con la cultura escolar o con el sujeto con discapacidad?, y finalmente ¿cómo podríamos empatarlos?

Deberíamos plantearnos: si la pertenencia a un grupo y a sus códigos culturales suele no ser una cuestión voluntaria, ¿Habría que excluir de esta pertenencia a quienes de manera también involuntaria rompen con las normas y reglas que desde una visión funcionalista deberían determinar el ser y el existir?

La teoría y la tarea educativa de la integración que hoy sustenta una posición eminentemente curricular, parece no haber entendido que la curricula no es otra cosa que aquello que una cultura considera valiosos que aprendan sus ciudadanos.

El núcleo central de la acción de la integración y de la perspectiva intercultural y de la formación para el respeto a los derechos humanos esta en la escuela. La escuela es su punto de partida, el punto de llegada es la sociedad entera, la vida social. Si las disposiciones hacia la integración de los diferentes son escasas como lo hemos venido ilustrando ¿cuáles son entonces sus posibilidades y sus rutas posibles?

b) Propuestas para avanzar hacia el respeto a los derechos humanos y la diversidad.

Los niveles de acción posibles


En las investigación sobre representaciones sociales a la que hemos hecho referencia, se encontró que cuando las personas tienen que confrontar sus ideas sobre la discapacidad con otros, hay un avance de una posición de franca exclusión (Ver esquema Nº 1) hacia posiciones más intermedias o incluyentes. Se considera, que la posibilidad de discutir en grupo permite la confrontación de puntos de vista y puede ser una alternativa para la modificación de prejuicios y estereotipos frente a la diferencia.

A partir de lo anterior, planteo dos niveles de acción que pueden desprenderse de la reflexión realizada hasta aquí:

1. A nivel macro

El problema de la educación de los diferentes, es que la educación está planteada para los no diferentes, justamente está pensada para lograr un ideal de la modernidad que es la unificación, la idea de totalidad uniforme, y en ese marco se hace difícil introducir cambios. Es decir la estructura general de la educación debe ser replanteada desde la diferencia, así el modo de organizar la educación influiría en las formas de concebirla.

La escuela debería ser espacio de convivencia de lo universal y lo particular, lo uniforme y lo diferente.

La integración educativa, la interculturalidad, y los derechos humanos son hoy por hoy todavía un problema de discurso centrado en principios orientadores más que en metodologías. Para que la integración entre a la escuela debemos partir de los otros discursos, los contradiscursos que dan forma a la acción, a la particularidad de la práctica. Los contradiscursos de los profesores como los de Antonio por ejemplo.

La educación no puede resolver el problema de las diferencias, porque éste se liga a la desigualdad, pero sí puede ser un preámbulo para ponerla a discusión frente a la sociedad.

A nivel metodológico, es decir a nivel del cómo hacer se hace necesario generar investigación aplicada para generar modelos de inserción cultural que incluyan por supuesto el acceso a los bienes máximos de la cultura como son los textos escritos para todos los niños y niñas.

Una pregunta que quisiera plantear como corolario de esta parte del trabajo es ¿En qué sociedad pensamos cuando educamos y cuando investigamos?, si partimos de esta gran pregunta podemos plantearnos rutas diversas para la indagación, por ejemplo a partir del acercamiento a las representaciones de los profesores en torno a lo que significa educar y si en dichas representaciones de incluyen la presencia de otro diferente, y tal vez si nos acercamos a los investigadores, la diferencia todavía no nos problematiza lo suficiente para incluirla en el ámbito de las preocupaciones de los intelectuales dedicados a la investigación del fenómeno educativo y social, la invitación es a sospechar de los aspectos de la cultura que se mantienen en el silencio, como afirma Lotean (15) .

2. A nivel micro

Habría que reflexionar en torno a que la integración educativa y la escuela, se han planteado en términos de un aquí y ahora, que de lo que se trataría es de trabajar en la búsqueda de mecanismos históricos, por ejemplo sobre los estereotipos y prejuicios y no sólo de que las escuelas den un lugar para un niño o niña con discapacidad. Trabajar en la integración educativa como un derecho humano es en pocas palabras recoger el pasado y hacer una perspectiva de futuro menos excluyente con las diferencias.

Encontramos en los acercamientos a la acción y al discurso sobre la discapacidad que no hay grandes variaciones generacionales en las representaciones sociales sobre la discapacidad y que hay una continuidad en el discurso y muy escasas fracturas. Los niños han hecho propio un discurso adulto en torno a la discapacidad, que se constituye por un conjunto de racionalizaciones que conforman el contenido del mismo, de tal manera que la exclusión de las personas con discapacidad pueda resultar aceptable en un contexto en el que los derechos humanos y la igualdad parecen ser una norma, pero no una regla de acción.

Estos procesos de representación transgeneracional nos hablan de una racionalidad, que tenemos que poner a contraluz con la intención de la integración educativa si queremos que dicha tarea tenga éxito.

La integración educativa no es un problema de incorporación sino de participación en el aprendizaje un derecho humano de ser parte de la vida social. Me sumo a la idea de Gentili (16) en el sentido de institucionalizar prácticas colectivas inclusivas.

Mientras la escuela se divida entre quienes saben y quienes, no, quienes aportan y quienes no y quienes pueden y quienes no, quienes toman decisiones y quienes las acatan, difícilmente la diferencia, tendrá otro lugar, porque la escuela forma para la exclusión, los profesores, algunos son excluidos, los padres, son excluidos del recinto de la escuela, los niños y niñas son excluidos de la toma de decisiones y entonces ¿cómo podremos hablar de escuelas integradoras?

Si analizamos los eventos a los que hemos hecho alusión a lo largo de este trabajo en el contexto de nuestra cultura y de la cultura escolar, y a la luz de la categoría de lo instituido y de cómo lo instituido tiende a perdurar, entonces tendríamos que reflexionar en torno a cómo la escuela sigue aplicando esquemas de exclusión desde su origen. Para el caso de la discapacidad, y tal vez de las otras formas de exclusión, los actores sociales tienen posiciones basadas en opiniones que impiden moverse en otro sentido. El trabajo que habría que hacer es ajustar las representaciones sociales a lo que está ahí, como afirma Maffesoli (17) , pasar del orden de las representaciones al orden de la presentación, a tomar seriamente los índices de la realidad y a la constatación. Por ejemplo, ayudar a la maestra a intentar constatar lo que puede o no puede hacer Antonio y a todos los profesores tanto de educación especial como regular a constatar lo que los niños y niñas pueden hacer en términos del acceso a los bienes de la cultura.

Pero, ¿es posible ese tránsito? ¿Cómo lograr que los agentes escolares estén dispuestos a la presentación de las personas con discapacidad?, ¿Cómo se debería medir dicho tránsito? Destaco a continuación algunas propuestas:

Las propuestas tienen que ver con la creación de espacios, de escenarios para el diálogo intercultural en las escuelas de tal manera que la cultura escolar se plantee la posibilidad del otro y de su inclusión.

La categoría clave de la propuesta que surge es la participación y el diálogo y se podría concretar en algunas de las siguientes acciones:

1. La alternativa de grupos compartidos, o la institucionalización del diálogo con la diferencia

Las representaciones sociales y las acciones tendientes a la integración de los niños y niñas con discapacidad, ponen en juego un conjunto de elementos heredados culturalmente que como tales sobreviven transgeneracionalmente y que son difíciles de erradicar o cambiar, sólo porque hoy algunas instancias sociales proponen una visión distinta. Trabajar para conformar esa visión distinta, implica reconocer la visión actual.

Los grupos de discusión y su dinámica, nos mostraron cómo cuando la gente se escucha a sí misma en la voz de los otros puede asumir una visión crítica, que si bien no sirve para erradicar una representación social, ayuda a ponerla en tela de juicio.

No se trata de que como ha sucedido hasta ahora se juzgue y satanice todo discurso explícito que suene a prejuicio contra la diferencia y en nuestro caso contra la discapacidad, sino de brindar oportunidades de validar la experiencia de los agentes escolares con respecto a la discapacidad, con miras a que desde ese lugar se le pueda alguna vez reasignar nuevos sentidos y significados.

Tal vez grupos compartidos de personas con y sin discapacidad en términos más cercanos a la experiencia cultural pueda lograr, primero una aceptación de nuestros sentimientos y pensamientos y luego un abordaje crítico.

Si el hombre como hemos visto, se sorprende ante la alteridad, también se pregunta qué hago con “estos otros”. Para los niños y adultos de estos estudios la respuesta parece ser la exclusión. Me deshago de ellos porque la alteridad me problematiza. La alteridad genera tensión emocional y va más allá de lo racional. Así, las representaciones sociales sobre la discapacidad son las formas que reviste una racionalización, con apariencia de racionalidad.

Toda diferencia, y en nuestro caso la discapacidad lo es, convoca no sólo la racionalidad, sino también la emoción, la actitud y el prejuicio.

Obligaría por un lado proponer espacios para la reflexión sobre el discurso. Hacer que los sujetos se auto escuchen y analicen el sentido y el significado de lo que creen, a través de lo que dicen. Me llamó la atención que en una revisión de la situación de Antonio en la escuela, la maestra decía “No puedo tener a Antonio en el salón, porque no avanzo con mis niños”, así que Antonio no es su niño y una se pregunta si es de alguien ¿Qué pasaría si ponemos a esta profesora frente a su discurso?, ¿Qué pasaría si la ponemos frente al discurso de otros profesores que asumen una posición discriminatoria como la suya? Defiendo la tesis de que la reflexión sobre las propias representaciones permite arribar a la construcción de nuevas formas representacionales. Confío en que la lectura del presente trabajo ayude a dar los primeros pasos en ese sentido, otras opciones pueden ser los espacios de discusión, los encuentros con grupos diferenciados de todo tipo, los encuentros con la diferencia, que nos la hacen presente nos obligan a ponerla en el repertorio de nuestras preocupaciones, y ponerla en dicho repertorio es ya un avance. Vivimos en una sociedad que por siglos la negó, hoy y muy a su manera los medios ayudan, este es un elemento que la escuela y las instituciones educativas deberían potenciar.

Con lo anterior, no estoy proponiendo una visión mecanicista de las representaciones sociales, y las formas de actuar frente a la diferencia. Si partimos de la afirmación que he hecho de que son transgeneracionales, tal vez podamos en varias generaciones lograr cambios. La historia del feminismo, y del movimiento por los derechos de los negros, de los grupos gay, nos demuestra que es posible.

Se trata de aceptar la existencia de lo diferente y de dar cabida a una reflexión sobre la alteridad. Plantearse dichas reflexiones es ya de entrada, abrir la posibilidad de nuevas formas culturales.

2. Cuestionar el trabajo de la escuela especial y sus distintas alternativas, y el supuesto énfasis en el currículo

Es necesario cuestionar el trabajo de la llamada educación especial con respecto a la atención de sus usuarios en el desarrollo de las habilidades humanas y de las habilidades sociales para el acercamiento con el otro. No se puede pensar en la integración educativa si los niños y niñas permanecen extranjeros en “su tierra”, si no llegan a domesticar ni las más elementales herramientas de la cultura a la que permite acceder la escuela a la que estan integrados.

Del acercamiento al mundo de las representaciones que habitan a los agentes escolares que hicimos y de su contraste con formas de acción y si pensamos en la necesidad de modificar las visiones que ellas entrañan en torno a la diferencia, se debería platear la posibilidad de intervenciones grupales e institucionales que permitan reflexionar en torno a la validez de las creencias, ideas e imaginarios que les dan forma y que nos impiden emprender acciones integrales para cambiar la condición de excluidos de los niños y niñas con discapacidad.

Por otra parte, más allá de la comprensión teórica que pudiese conseguirse con los aportes que hacemos, lo que queda como preocupación principal, es ayudar a construir un puente de comunicación y de comprensión entre dos mundos que han permanecido paralelos a los largo de la historia, el mundo de los llamados personas con discapacidad y el de los otros que se autodesignan como normales. Quiero señalar que al lado de este mundo paralelo de la discapacidad existen una gran cantidad de mundos paralelos habitados por lo que algunos llaman los extraños, los extranjeros, los que no son, y para quienes no hay espacio en este mundo.

3. La observación participante como mediación para la formación de especialistas de apoyo a la integración.

Considero que es necesario revisar las políticas que definen los tiempos de contacto de los especialistas con los ámbitos en donde se va a construir la integración. Hasta ahora, la educación especial ha permanecido ciega y sorda (¿discapacitada?), ante las disposiciones, prejuicios y representaciones de la escuela regular con respecto a la discapacidad y a la diferencia, procediendo como si tales fenómenos no existieran.

Propongo periodos largos de aprendizaje de los especialistas a través de la observación participante en los entornos de la escuela regular. Una escucha activa de las representaciones sociales que configuran las disposiciones hacia la integración, una búsqueda de aprendizajes por parte del especialista, de las estrategias de los profesores para hacer frente a la diferencia, para basados en un concreto, en lo que hemos dicho que Maffesoli (18) llama el orden de la presentación, entender de nuevas maneras la integración.

Articular los espacios de la escuela regular y especial que hasta hoy han permanecido paralelos.

4. Abrir posibilidades de acceso a la existencia cultural y a sus bienes más preciados

En alguna parte del trabajo me he preguntado, si las personas con discapacidad ¿Están dentro o fuera de la cultura?, las evidencias nos muestran que en la cultura escolar y desde la cultura escolar, hay escasas posibilidades de incorporación en este momento.

Se requiere entonces abrir las posibilidades de pensar al otro como parte del propio mundo, la integración educativa permite plantearse la posibilidad de pensar en el otro, el asunto es proponer las vías más adecuadas para que dicho planteamiento no se convierta en un espacio más para la agresión y la exclusión. El reto es traducir el discurso en práctica por un lado y por el otro, transformar los discursos que dan vida a las prácticas culturales de exclusión de las personas con discapacidad.

Pienso en espacios de diálogo, por ejemplo en los que todos podamos hablar de aquellos aspectos en los que somos vulnerables y de lo que nos hacen fuertes, como una forma de crear un sentimiento de unidad con aquello que hasta ahora hemos considerado “débiles”, con el ser humano que nos es próximo. Crear espacios para hablar sobre lo que para nosotros significa la diferencia y la discapacidad, prepara el terreno para trabajar con ella.

Con referencia al Sistema educativo Nacional, las entidades federativas deberán emprender dos cruzadas: la primera tiene que ver con la capacitación y formación de docentes en metodologías especiales para profesores de la escuela regular y especial sobre metodologías para la enseñanza de la lecto escritura. No podemos dar por hecho como sucede actualmente que los maestros conocen y mucho menos dominan esas metodologías. En una encuesta realizada con fines diagnósticos en 11 municipios del Sur de Jalisco sólo 10 de 190 especialistas encuestados señalaron conocer y dominar metodologías para la enseñanza de la lecto escritura.

La segunda cruzada tiene que ver con la alfabetización de todos los niños y niñas integrados, y de aquellos que reciben educación especial que podría hacerse con el apoyo de programas como los de INEA y tal vez con convenios Internacionales con otros países como por ejemplo Cuba que ha probado la eficiencia en la erradicación del analfabetismo y cuya efectividad con niños y niñas con discapacidad puede probarse visitando los centros de educación especial.

Con referencia a la educación especial la única y primerísima tarea que planteo es garantizar el acceso a la lectura y si es posible a la escritura a todos los niños y niñas integrados y establecer este asunto como una prioridad tanto para las políticas públicas de los estados como para los proyectos de trabajo de las zonas escolares y centros.

Se requiere impulsar la investigación de modelos de enseñanza de la lecto escritura para niños y niñas con discapacidad, desde la experiencia de muchos docentes que logran que niños con discapacidades severas lo hagan.

Reflexiones finales

Las estructuras y rasgos esenciales de la forma en que se incluye/excluye a los niños con discapacidad en los espacios escolares y en representaciones sociales subrayan la necesidad de un replanteamiento de las reglas con las que hasta ahora ha operado la integración escolar. No se puede pensar en ella como algo que pueda darse de facto, sino como algo que tiene que construirse social y culturalmente en tanto que se deconstruye como diría Derrida, un mundo de representaciones sociales que justifican y legitiman la exclusión.

Los análisis y demandas de la integración educativa deben ser vistas desde los elementos estructurales y valdría la pena plantearse si los superestructurales no serán los que definen las posibilidades reales de hacer integración y de lograr el respeto a los derechos humanos de las personas con discapacidad. La historia reciente de México, sobre todo en la atención a lo que se ha llamado “el problema indígena”, desde visiones que no consideran los aspectos estructurales, no son más que formas de simulación que sin embargo despiertan reacciones y culminan en hechos sociales que aumentan la marginación social.

Se trata de humanizar las demandas de la integración educativa y someterlas a un balance que incluya: los derechos humanos, las relaciones culturales y las condiciones que dichas relaciones determinan, Las instancias educativas han actuado desde una lógica que se asemeja al pensamiento mágico pues parece considerar que basta con un decreto (¿divino?), para que el mundo se mueva en el sentido expresado en el decreto.

Es como si pensáramos que los hechos educativos suceden por las intenciones de mejora. La historia nos contradice, pues nos muestra cómo las buenas intenciones por ejemplo de la Escuela Nueva no han logrado cuajar en proyectos de enseñanza o en proyectos pedagógicos reales, así pues, puede haber concepciones con un alto valor intrínseco, que no se realizan, porque sus premisas son socavadas en la práctica por las condiciones sociales y culturales reales y por la tradición.

Este trabajo intenta contribuir a una teoría social de la diferencia, que considere que las identidades no son algo dado y permanente, sino que se construyen en los discursos que habitan el mundo social y que se convierten en formas de acción. No se combate negando las diferencias afirma Pontiggia (19), sino modificando la imagen de la norma.

Si no podemos apreciar el profundo arraigo de que gozan nuestras representaciones sociales difícilmente podremos empezar un proceso de cambio, aunque también podríamos hacernos dos preguntas ¿quién quiere el cambio?,o, ¿quién quiere la integración?

Para cerrar quiero señalar que un texto expresa la realidad social en la que surge, éste, surge en un contexto en el que pensar sobre la diferencia se hace un imperativo, después de largos años de negar su existencia en el campo académico. La diferencia ocupa ahora el lugar del discurso político y es mi deseo contribuir a la desmitificación de un discurso social a favor de... que no ha ofrecido las opciones para hacerlo realidad y que por ello es sólo es otra forma de discriminación.

Lista de referencias

(1)Supervisora de la zona 11 de Educación Especial en el Estado de Jalisco.
(2)Horkemeir, 1994.
(3)Paniagua, 2004.
(4)Paniagua, 2005.
(5)Pontiggia (2002:90).
(6) Minusvalía, de acuerdo con la definición de la Secretaría de Desarrollo Social (1999), “es la pérdida o limitación de oportunidades de participar en la vida social de la comunidad en condiciones de igualdad con los demás. La palabra “minusvalía” describe la situación de la persona con discapacidad en función de su entorno. Esa palabra tiene por finalidad centrar el interés en las deficiencias del diseño del entorno físico y de muchas actividades organizadas de la sociedad, por ejemplo información, comunicación y educación, que se oponen a que las personas con discapacidad participen en condiciones de igualdad.
(7) Pérez de Pla, 2000.
(8)Ibid.
(9)Los registros de los que se toman estas viñetas fueron realizados por Yessica Elizabet Urzúa Milián, estudiante de la maestría en Educación de la UPN 141, Unidad Guadalajara, la estudiante esta adscrita al proyecto: Sujetos y procesos de integración: Inclusión o retorno a la exclusión.
(10)Diccionario de la lengua Española, 1989.
(11)Paniagua, 2004.
(12)Marina y Belgota ,2005: 44.
(13)UNESCO, 2005
(14)Krotz, 2003.
(15)Lotman, 1979.
(16)Gentilli, 2003.
(17)Maffessoli, 2003.
(18)Maffessoli, 2003.
(19)Pontiggia, 2002.
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Bibliografía

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Registros de observación

Registro 1. Ant./7 de septiembre de 2005. Realizado por Yessica Elizabet Urzúa Milián.

Registro 2. Ant. /15 de septiembre de 2005. Realizado por Yessica Elizabet Urzúa Milián.

Registro 5. Ant./6 de octubre de 2005. Realizado por Yessica Elizabet Urzúa Milián.

Sujetos con Necesidades Educativas Especiales o Sujeto Diferente? Por: Marcela Márquez Campos y Luis Ruiz Álvarez

¿SUJETO CON NECESIDADES EDUCATIVAS ESPECIALES
O SUJETO DIFERENTE?
UN CURRICULUM COMUN PARA NIÑOS DIFERENTES*
Marcela Márquez Campos
Luis Ruiz Alvarez
Diciembre, 1999.

Documento presentado en el "5º Encuentro sobre Aprendizaje Operatorio y Educación Alternativa" convocado por la Casa de la Cultura del Maestro Mexicano A.C.

El derecho a la educación es una conquista muy añeja que ha permitido que formalmente todos los niños y jóvenes tengan la posibilidad de acceder a la escuela, este derecho se fundamenta en un principio, que su momento representó indiscutiblemente una conquista democrática: el de la igualdad de todos los individuos. Con él se postuló que por naturaleza todos los hombres son iguales y que por tanto a todos les corresponden los mismos derechos y obligaciones. Los hombres dejaron de ser, según este principio, "nobles" y "siervos" y se convirtieron en ciudadanos. La escuela entonces dejó de ser una Institución para unos cuantos privilegiados y se convirtió en una Institución pública abierta a todo ciudadano, a todo individuo.

Con esto, el derecho a la educación se traduce en el derecho a una educación igual para individuos iguales y bajo esta perspectiva la escuela se ha desarrollado durante los dos últimos siglos.

Cuando la igualdad de los individuos ante la escuela se materializa en el currículum éste se centra en características abstractas que se afirma son comunes a todos los niños y jóvenes y por consiguiente es indiferente a aquellas que realmente distinguen a un alumno del otro. Aquellas características abstractas son elegidas en función de los propósitos sociales que persigue la escuela; la concepción de su quehacer educativo y de su sujeto destinatario. Con el advenimiento de la industria, el crecimiento de la población urbana y la formación de los estados nacionales, la escuela se ve obligada, por un lado, a preparar a los niños y jóvenes para la vida laboral adulta y por otro, a consolidar una cultura nacional. Aparejado a ello, el auge del racionalismo y el enciclopedismo propiciaron que el currículum se enfocara a la enseñanza de la "razón", o al desarrollo de habilidades intelectuales- diríamos nosotros- y a la transmisión de la cultura. El sujeto destinatario es concebido entonces como un individuo racional y recipiente de la cultura.

En México, la enseñanza de la matemática y la lecto-escritura por un lado y la de disciplinas, como la ciencia natural y la historia, la geografía y el civismo por el otro, responden tanto al encargo social del escuela, como a la concepción de sujeto elaborada desde ahí.

El principio de la igualdad de los individuos, representó una conquista democrática que al traducirse al terreno de la educación dio lugar a la escuela pública, pero entonces se hizo visible un hecho importante, a pesar de estar dirigida o quizá por ello, a los individuos concebidos como iguales, había y sigue habiendo diversos grupos cuyas características les impiden acceder a la escuela o aún accediendo a ella, obtener los mismos beneficios formativos y culturales que los demás.

Como sabemos, esto acarreó la clasificación de los alumnos en "normales" y "no normales", obviamente el criterio de demarcación entre unos y otros se encuentra inserto en la concepción del quehacer educativo y de sujeto implícitas en el currículum de la escuela actual.

Por otra parte, se fue haciendo patente que la escuela no está logrando el propósito de preparar a los niños y jóvenes para la vida laboral adulta, ni para continuar con su escolarización en niveles superiores.

La imposibilidad de la escuela para cumplir este encargo social democrático que adquirió se tradujo, por un lado, en la exclusión de aquellos grupos diferentes que por una u otra razón no cabían en el tipo de sujeto abstracto concebido como igual, así en nombre del derecho a la educación de todos se crearon sistemas educativos paralelos, las escuelas especiales y los servicios alternos, los cuales si bien permitieron la escolarización de estos grupos no lograron evitar su marginación y segregación. Y por otro lado se manifestó, en el recurrente fracaso de grandes cantidades de niños y jóvenes; fracaso que ha sido atribuido permanentemente a causas extra escolares.

Así la actual propuesta política de la "educación para todos" debe entenderse como un propósito y una meta. Como un propósito en tanto que reconoce que el derecho a la educación formal, es un derecho de todos los niños independientemente de su nacionalidad, raza, condición social, género, características culturales, biológicas y una meta en tanto que implementa acciones específicas para ampliar la oferta educativa con miras a ofrecer oportunidades de acceso a todos los niños.

La educación para todos implica en primer lugar, la ampliación cuantitativa de la cobertura a efecto de que la planta escolar sea suficiente para escolarizar a todos los niños; pero también implica, en segundo lugar, la ampliación cualitativa de los servicios, esto es, una escuela para todos capaz de ofrecer respuestas educativas adecuadas o acordes a la diversidad de características de los alumnos, de tal forma que ésta contribuya al desarrollo de las potencialidades, de todos y cada uno de ellos.

La consecuencia de este planteamiento es que el currículum de la escuela actual debe sufrir modificaciones tales que de ser una herramienta de clasificación, segregación y diferenciación de los individuos, sea un herramienta de inclusión, integración e igualdad.

La escuela para todos significa entonces, por lo menos en lo que a la educación básica o general se refiere, la desaparición de las diferentes categorías de escuelas, las "regulares" y las "especiales", dirigidas, las unas a la población considerada "normal" y las otras a la población considerada como "anormal". Desaparición que debe dar lugar al surgimiento de una "escuela común para niños diferentes", en la cual tengan cabida aquellos niños que actualmente son tenidos como "niños con necesidades educativas especiales", así como aquellos tenidos como "normales".

La escuela para todos, como "escuela común para niños diferentes", debe ser una escuela inclusiva en la cual convivan niños de todo tipo y en la cual sean concebidos no como portadores de deficiencias, discapacidades o "necesidades educativas especiales" sino como portadores de potencialidades, características y rasgos propios y diferentes.

Así, cada niño asistirá a la escuela con la intención de desarrollar, dentro de un currículum común, sus diferentes posibilidades. Dicho currículum deberá ser elaborado y realizado, creemos, a partir de los siguientes elementos universales y básicos:

a. Promover el desarrollo de las habilidades, capacidades y destrezas de todos y cada uno de los niños y jóvenes.

b. Reproducir la cultura tanto local como universal.

c. Preparar a los alumnos para la vida laboral adulta.

También hemos de tener a la vista que el currículum no puede existir en general, sino sólo como tal o cual currículum particular, como el currículum de tal o cual país o nación, de tal o cual estado o provincia. Es decir, tiene formas concretas que contienen elementos culturales propios del país o estado respectivo pero también contiene elementos culturales universales. El currículum, además se realiza, se desarrolla, toma cuerpo y realidad, en un escuela concreta, en un aula singular con características propias, con un profesor y unos alumnos únicos e irrepetibles.

Las prácticas pedagógicas que en el aula se desarrollan forman también parte del currículum. La metodología empleada por el profesor, el estilo de enseñanza que le es propio, la forma en que se relaciona con sus alumnos, los hábitos que inculca, los valores y actitudes que fomenta, son todos ellos elementos curriculares.

El giro que con ello da la práctica educativa es significativo. En primer lugar el alumno deja de tener "necesidades educativas especiales" pues se considera que todos los alumnos, en tanto diversos o diferentes, son portadores de áreas fuertes y de áreas débiles. En consecuencia, las necesidades educativas de los alumnos, especiales o no, se derivan de sus diferencias y de sus características individuales por lo que no tiene sentido hablar de necesidades educativas sino de múltiples y diversas alternativas educativas o pedagógicas desarrolladas a partir del curriculum. Por lo tanto las "necesidades educativas especiales", atribuidas a los alumnos que no son beneficiados por la práctica educativa de la escuela actual, deben ser concebidas como un caso particular dentro de lo diverso, lo diferente y lo individual.

En segundo lugar el currículum que soporta a la práctica educativa dentro de la escuela regular actual se debe transformar, dejar de ser un currículum cerrado, homogeneizador y dirigido a un tipo de alumno particular e ideal, en consecuencia segregador, para pasar a ser abierto, flexible, dirigido a lo heterogéneo tanto como a lo común y por ende integrador e inclusivo.

El problema del acceso al currículum se plantea entonces desde otra perspectiva, ya no se trata de lograr que el alumno acceda al currículum, se trata de lograr que el currículum, la escuela y el maestro accedan al alumno.

De esta manera es necesario enfocar o concebir a los alumnos no como sujetos homogéneos sino más bien heterogéneos, diferentes en cuanto a su matriz cultural, o cultura originaria, sus intereses, sus niveles de desarrollo cognitivo, sus gustos y preferencias, sus capacidades, habilidades y destrezas así como sus estilos de aprendizaje.

Un currículum flexible, abierto, dirigido a la heterogeneidad y diversidad de los alumnos, integrador, incluyente, no puede sustraerse al encargo social de la escuela, ésta es precisamente su razón de ser, no puede sustraerse tampoco a aquellos elementos básicos o universales a todo currículum posible, más bien recupera de ellos los aspectos socialmente necesarios para la formación de todos individuos.

Es claro entonces que los contenidos culturales son indispensables a toda actividad pedagógica. Pero una cosa es concebir tales contenidos culturales como un fin en sí mismos, lo que se reduciría a la simple transmisión de los conocimientos, información y valores que conforman una concepción del mundo social y natural y otra cosa es concebirlos como un medio para el desarrollo de los talentos, capacidades, habilidades, competencias y destrezas implícitos en aquellos elementos básicos y universales que hemos señalado.

Ello ha de entenderse no como un menosprecio a los contenidos culturales sino como una revaloración de los mismos como materia prima a partir de la cual todos alumnos están en condiciones de actuar y ser productores de cultura y no sus meros consumidores. Así vistas las cosas, otro de los puntos que posibilitan flexibilizar el currículum, radica en la apertura a las variadas y diversas matrices culturales de las que provienen los alumnos; apertura en el sentido de su aceptación, reconocimiento y valoración positiva así como, y ello es fundamental, en su incorporación y recuperación significativa al interior del escuela y el aula.Notemos que, desde este punto de vista, lo común a los niños diferentes se ubica en los elementos básicos de todo currículum y lo diverso en los contenidos culturales del mismo.

Pero culturales son asimismo las actividades laborales para las que los alumnos son preparados por la escuela y aunque en general éstas son comunes a la mayoría de los países contemporáneos es claro que existen especificidades, sean estas regionales, de clase, nacionales, por ejemplo, el acervo de saberes, de valores y de significaciones del grupo, clase, o etnia al que pertenecen los alumnos.

Esto que podemos denominar "mundo de significaciones" se traduce también, en hábitos y formas de pensamiento, en estilos de aprendizaje, en disposiciones para desarrollar con mayor efectividad tales o cuales tareas, actividades o prácticas. Así, por ejemplo, los hijos de trabajadores manuales tienden a desarrollar formas de pensamiento y aprendizaje más ligadas a lo práctico, a lo concreto, que a lo teórico y lo abstracto; sin que esto signifique de ninguna manera que sus niveles cognitivos y capacidades sean inferiores o "problemáticas"; más bien ha de referirnos al hecho de que en ello encontramos signos claros de la diversidad de características de los niños y jóvenes y a las cuales el currículum debe también adaptarse.

También culturales son las formas en que los alumnos se relacionan con sus pares, con los adultos, con los profesores, con el otro género; las formas cooperativas o competitivas, con una división rígida del trabajo o con una asignación flexible de tareas, por ejemplo; las formas de manifestar los sentimientos, los códigos y normas para comunicarse, los "roles asignados" a las niñas y niños, los papeles y desempeños estructurados en jerarquías; los tiempos asignados al juego, al trabajo y al estudio.

Los roles y funciones asignados a cada uno de los actores, los de los alumnos, los profesores, el director y los padres de familia varían y son distintos en una escuela urbana de clase media y en una escuela rural pérdida en la selva.

Las expectativas que los padres tienen con respecto a la escuela, el encargo que depositan en ella, así como lo que los alumnos creen acerca de la misma, están definitivamente inmersos en una cultura particular. Por ejemplo, mientras que los padres de los niños de una colonia proletaria los envían a la escuela para que "se superen y sean mejor que ellos", los de una colonia de clase media los envían para que "se eduquen", ante esto el currículum tiene que dar alternativas y respuestas significativas en un esfuerzo por ser integrado, recuperado y aprovechado por todos aquellos que buscan una oportunidad para ser reconocidos en su diferencia y en su igualdad.

Mientras no abandonemos la noción de "necesidad educativa especial" y las prácticas educativas asociadas a ella nos veremos imposibilitados a transformar nuestra escuela actual y a desarrollar un curriculum abierto a la diversidad.

Un curriculum tal que permita educar a todos los niños como iguales, sin que por ello deje de reconocer sus diferencias.


*Escrito enviado por Luis Ruiz Álvarez, a la Lista de Eduinclusión. Comunidad interdisciplinaria por una cultura incluyente:
http://ar.groups.yahoo.com/group/eduinclusion/?v=1&t=directory&ch=web&pub=groups&sec=dir&slk=3959

Un falso dilema: autonomía o descentralización. Por Samuel Arriarán

Un falso dilema: autonomía o descentralización*

Samuel Arriarán

1. La necesidad de autonomía

A mí me parece que en la situación actual de la UPN hay necesidad de autonomía. Además de causas internas (como la creciente ingerencia de organismos evaluadores que anulan toda posibilidad de autonomía financiera) hay también causas externas que es importante tomar en cuenta ¿de dónde provienen los lineamientos estratégicos de la política educativa? Para comprender lo que sucede en la educación superior en México, no se puede dejar de ver las recomendaciones del Banco Mundial, la OCDE y la UNESCO. De estas organizaciones justamente derivan las ideas de calidad y de excelencia y que llevan a justificar la necesidad del tipo de educación básica y de universidad empresarial que el gobierno impulsa. En este sentido la supuesta baja calidad en nuestros sistemas educativos se debería al crecimiento desbordado del profesorado y al “atraso tecnológico”.

En las organizaciones antes mencionadas hay consideraciones ideológicas erróneas, como si la solución estuviera únicamente en importar recursos técnicos de los países desarrollados. También se señala que las universidades deben ser mixtas, es decir, mezclarse con la empresa privada, lo cual es otra forma de buscar financiamiento en el mercado y por tanto deslindar al Estado de su responsabilidad con la sociedad.

Detrás del aparente esfuerzo gubernamental en hacer énfasis en el desarrollo cultural y educativo (lo que supuestamente lo diferenciaría de las recomendaciones tecnocráticas), sin embargo se cae en el colonialismo, es decir que las organizaciones internacionales, pese a sus buenas intenciones, únicamente recomiendan transferir conocimientos mediante el envío de datos y modelos de acción de los países centrales a los periféricos. Como todas las organizaciones inspiradas en propósitos paternalistas conciben a los países latinoamericanos únicamente como naciones pasivas y receptoras.

No deja de ser contradictorio y altamente incoherente que la solución de los problemas de la educación superior sea convertir en funcionarios y personal docente a los representantes de empresas y organismos gubernamentales e internacionales. Aquí el remedio ha resultado ser peor que la enfermedad ya que el dar chamba a los empresarios en las universidades públicas únicamente ha servido para incrementar la burocracia.

No basta entonces formular recetas con base en indicadores de rentabilidad. Esto lleva únicamente a fundamentar un tipo de universidad empresarial y tecnológica. Lo que hace falta es una universidad alternativa que posea como principal virtud la posibilidad de autodefinición académica, es decir, de autonomía efectiva, verdadera capacidad para decidir por sí misma sus objetivos, orientados por intereses distintos de la rentabilidad y el mercado. Personalmente me adhiero a esta aspiración de una universidad autónoma opuesta al modelo de la universidad empresarial. No está de más subrayar que esa universidad alternativa debe buscar la autonomía si tenemos en cuenta de que en la Universidad Pedagógica, se opone la descentralización a la vida autónoma como si fueran antagónicas. Esto es un falso dilema.

Es necesario destacar que hay grupos fuertes como el SNTE que desde hace muchos años están detrás de la propuesta de descentralización progresiva del sistema:

“La descentralización consistió en la creación de direcciones generales de servicios coordinados en cada entidad federativa...Los profesores del SNTE ejercen las mismas prácticas de presión y negociación en los organismos federales, aunque los costos de transacción y organización son mayores que su alternativa de ejercer presión y negociar con los gobiernos estatales.”

2. La descentralización:

Pronunciarse en contra de la descentralización no implica necesariamente salir del atolladero en torno del falso dilema porque se bloquea de facto el desarrollo del proyecto institucional. Quizá se necesiten argumentos más convincentes, lo cierto es que no hubo eco a los planteamientos de Rectoría (menos hubo un mínimo diálogo con la comunidad). El problema de la poca disposición de apoyo por parte de la comunidad académica de la UPN se debe al menos en parte, a la falta de información y a los argumentos débiles de las autoridades y sus colaboradores. Mencionaré por ejemplo a Carlos Reynoso, Miguel Angel Izquierdo y Teresa Negrete.

Carlos Reynoso

El documento de Reynoso es el más importante ya que coincide con los documentos oficiales de rectoría. Según este punto de vista: “El régimen descentralizado ofrece mayores márgenes de acción (con variantes si es federal, estatal o local) como: personalidad jurídica propia,. Puede constituir un Consejo Universitario, y ejercer autonomía jurídica en términos de las normas de vida interna y definir políticas, administración de recursos, etc. El cambio que el personal podría hacer, del Apartado B del Art. 123 al Apartado A, podría dar lugar a una mayor participación en las decisiones de la vida institucional”

Además de que no queda claro el paso de los Apartados, lo demás parece poco convincente. Es como repetir lo que ya tenemos. El mismo Reynoso pone el ejemplo de la UPN donde en los hechos a pesar de ser organismo desconcentrado ya funciona como descentralizado (de la misma manera en que hay universidades autónomas que no son autónomas) Hay razón para dudar de que el cambio de un apartado al otro sea más beneficioso ya que se deja confuso quien es trabajador de base y quién de confianza.

Miguel Angel Izquierdo

Según este documento, la descentralización permitiría:“Garantizar procedimientos para que los recursos federales y estatales, donaciones y propios fluyan sin burocracia, transparentemente, conforme a criterios vigentes o recomendados por ANUIES”.

Lo que no queda claro es ¿por qué ANUIES? Lamentablemente el autor no da argumentos. Todos sabemos que en los hechos el financiamiento proviene de otras instituciones a través de programas de evaluación como PROMEP; PIFI, PNPC. En estas evaluaciones no interviene ANUIES. Todos son acuerdos entre la SEP y el CONACYT. Yo no veo cómo podremos mejorar con la descentralización frente a estos organismos evaluadores que anulan en los hechos toda posibilidad de autonomía financiera. No se puede negar que estos programas han contribuido a mejorar el salario de un sector de los profesores universitarios, pero por otra parte, han deteriorado el aspecto profesional sometiéndolos a la lógica de la rentabilidad. O sea que hasta el momento no podemos considerar como un hecho positivo la aplicación de los sistemas de estímulos en las universidades. Lo que aparentemente significaría un avance como la dedicación de tiempo completo a la vida académica, sin embargo no está comprobado que todos los investigadores del SNI lo hacen.

Por otra parte, mientras que en el CONACYT se siga evaluando la investigación educativa y de las humanidades con criterios de las ciencias naturales (lo cual implica subestimar a las ciencias sociales y la filosofía) únicamente los estímulos servirán para fomentar el trabajo de maquila intelectual, es decir, de poca originalidad en la generación de conocimientos, no digamos ya de la total falta de relevancia, dada su orientación prioritaria en la rentabilidad y no en las grandes necesidades del país. Lo que se nos presenta actualmente es una notable pérdida de la vida autónoma de las universidades:

“La perdida de autonomía de la universidad no se limita al aspecto financiero; se extiende a los criterios de evaluación de los proyectos, en tanto que son fijados de acuerdo con el enfoque de burocracias externas que muchas veces poco tienen que ver con los objetivos a largo plazo de las comunidades académicas, como PROMEP, CONACYT, o el SNI.”

¿Hay una alternativa a la evaluación externa? Claro que la hay, y ésta consiste en dejar que las mismas comunidades académicas también se autoevalúen con criterios más académicos. Es necesario establecer un equilibrio entre las exigencias externas y los intereses y convicciones de las comunidades internas.

Otra idea que cabe resaltar aquí es que así como no hay criterios claros y confiables para la investigación, tampoco las hay para la docencia, lo cual complica más la situación. En el momento actual llegamos a una situación absurda donde una gran parte de los académicos al lograr, gracias a los estímulos, el máximo de ingresos, no pueden o no desean jubilarse. Es claro que aquellos que están ya en edad de retirarse, al hacerlo perderían sus ingresos por su antigüedad en la institución. Lo grave de todo esto es que uno de los resultados de la aplicación de los estímulos en México no ha generado la formación de cuadros indispensables, no sólo para la continuidad de la política de investigación, sino también para la renovación del personal docente.

Tampoco queda claro en el documento de Miguel Angel Izquierdo ¿cómo se puede pasar a la descentralización manteniendo la estructura actual? El problema es que en los hechos se sigue desconociendo el monto de asignado por la SEP y el uso detallado que se le da a este presupuesto. Pese a que ya funciona el IFAI para garantizar la transparencia, seguimos en gran parte desinformados sobre las administraciones discrecionales de estos recursos.

Teresa Negrete

En sus “Reflexiones hacia un proceso de Autonomía de la Universidad Pedagógica” Teresa Negrete, en vez de dar argumentos históricos sobre las ventajas de la descentralización sólo nos plantea que la autonomía como ideal no es algo deseable. Se apoya en filósofos posmodernistas como Jacques Derrida. En vez de planteamientos filosóficos abstractos ¿no sería mejor que quienes conocen mejor la historia de la UPN nos ofrezcan argumentos más concretos?

Conclusión,

En general los argumentos a favor de la descentralización han sido hasta este momento poco sustentados. Desafortunadamente no responden a la historia de la UPN. Hay un diagnóstico discutible sobre la situación actual; se parte del supuesto de que todo estuvo bien en la administración de Marcela Santillán (cuando todos sabemos que fue un desastre no sólo por la forma autoritaria puramente burocrática de la organización de los cuerpos académicos y de las áreas, sino también por la eliminación injustificada de la investigación y por la obstaculización al desarrollo del posgrado.)

¿Cómo salir del dilema entre autonomía o descentralización?

Para llegar a la autonomía hay que pasar primero por la descentralización. No hay oposición sino complementación. No se puede pasar de inmediato a la autonomía por la sencilla razón de que es una tarea a largo plazo, sobre todo por la maraña jurídica y el inevitable cabildeo que es necesario realizar en el Congreso. Lo factible, en un plazo inmediato es la descentralización que permite sin mayor enmarañamiento jurídico la autogestión académica y financiera. Lograr la autonomía no puede ser un gran problema. Ninguna política puede ser implementada en la UPN en toda la pureza del modelo original. Deben darse algunos compromisos con la realidad y una descentralización a corto plazo es necesaria para abrir las puertas a la autonomía. ¿Y porqué? Pues porque esto daría posibilidades de fortalecimiento de la vida y gestión académicas que a corto plazo permitan luchar por la autonomía con importantes posibilidades de éxito.

1) Juan Manuel Delgado, “Calidad y política educativa para la educación superior: el Banco Mundial y la UNESCO” en Alejandro Carmona, Andrés Lozano y David Pedraza (coords.) Las políticas educativas en México. Sociedad y conocimiento. Ediciones Pomares-UPN, México, 2007. p.223.

2) Jornadas de Información: Hacia el Cambio Jurídico en la UPN
Conferencia del Lic. Carlos Reynoso, UAM, 15 de agosto de 2007, 11:50 hrs.

3) Miguel Angel Izquierdo, “Esquema para el paso a organismo descentralizado”.

a) María Teresa de Sierra, “Cultura de evaluación y acreditación de las universidades públicas en México y las controversias actuales”, en A.Carmona, A.Lozano, D. Pedraza (coords.) op.cit. p.130



* Documento de reflexión presentado en la reunión de trabajo del Colegio de Profesores del Area 2. Diversidad e Interculturalidad, el día 22 de noviembre de 2007.

Posición de discapacidad, los aportes de la convención. Por Patricia Brogna


Posición de discapacidad: los aportes de la Convención
Patricia Brogna*
Fuente: http://portal.sre.gob.mx/pcdh/libreria/libro11/posicion%20de%20discapacidad.pdf

Uno de los objetivos específicos del Seminario era “identificar los elementos del nuevo paradigma de inclusión que favorezcan el cambio cultural con participación de la sociedad civil”. En primer lugar es necesario aclarar que paradigma refiere a algo que es ejemplar y representativo, refiere también a cada uno de los esquemas formales a través de los cuales expresamos ideas y conceptos, modos de entender y explicar una realidad. O sea: está surgiendo un nuevo paradigma, un nuevo esquema que nos permite pensar la discapacidad como un tema de derechos, de acceso a bienes sociales, de mecanismos que excluyen a este grupo de ciudadanos de espacios —reales o simbólicos— que nos son comunes a todos.

Sin embargo cada “nuevo paradigma” no viene a suplantar al anterior, sino a participar en un juego de pujas y disputas en el que diferentes sectores de la sociedad tratan de imponer su manera particular de representar un aspecto de lo social: en este caso la discapacidad.(1) El paradigma actual, basado en nociones de derechos, ciudadanía e inclusión social, es una mirada que viene a sumarse a otras visiones que están activas en el campo: visiones de exterminio, de caridad, de represión, la visión médica o reparadora, la asistencialista y reparadora. Imaginemos una escena donde aparecen, como viejos fantasmas, voces que nos demuestran que aquello que creíamos superado está aún aquí entre nosotros y que goza de buena salud.

Por otro lado, sociedad civil remite al tercer sector social. Aquello que no es Estado ni mercado. O sea nosotros, la mayoría de las personas que vivimos en la sociedad: organizaciones no gubernamentales (ONG), movimientos sociales, ciudadanos, trabajadores y la infinita red de relaciones que conformamos.

Aclarados estos conceptos los invito a reflexionar entonces, sobre los elementos del nuevo paradigma de inclusión que favorezcan el cambio cultural con participación de la sociedad civil.

La imagen que sigue muestra a un hombre acostado en su cama, sus ojos parecen estar tapados, y en un primerísimo primer plano se ven sus manos, con artritis, escribiendo en braille. Me pregunto ¿dónde está la discapacidad?, ¿cuál es en esta imagen la discapacidad? * Consultora e Investigadora en Materia de Discapacidad.

Porfirio Moreno Martínez en su cuarto, San Bartolo Coyotepec,
14 de marzo de 1998. Fuente: http://www.cnca.gob.mx/cnca/centroim/luna17.htm

En los intentos por decir qué es, dónde está la discapacidad, se han formulado diferentes definiciones. Como vemos a continuación, casi en el mismo año, dos organizaciones han definido la discapacidad desde paradigmas totalmente opuestos:

Naciones Unidas (1975).

La Declaración de los Derechos de los Impedidos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (1975) designa con el término “impedido” a toda persona incapacitada de subvenir por sí misma, en su totalidad o en parte, a las necesidades de una vida individual o social normal a consecuencia de una deficiencia, congénita o no, de sus facultades físicas o mentales.

UPIAS (1974)

La Union of the Physically Impaired Against Segregation, Unión de Impedidos Físicos Contra la Segregación, 1974 (UPIAS, por sus siglas en inglés) define la discapacidad como la desventaja o restricción para una actividad que es causada por una organización social contemporánea que toma poco o nada en cuenta a las personas que tienen deficiencias físicas (sensoriales o mentales) y de esta manera las excluye de participar en la corriente principal de las actividades sociales.

Para cada uno de los grupos, la discapacidad “es y está” en un aspecto diferente. El texto consensuado de la Convención en marcha, arriesga otras definiciones:

Reconociendo que la discapacidad es un concepto que evoluciona y que resulta de la interacción entre las personas con impedimentos y las barreras debidas a la actitud y al entorno que evitan su participación plena y efectiva en la sociedad, en pie de igualdad con las demás.(2)

Las personas con discapacidad incluirán a quienes tengan impedimentos físicos, mentales, intelectuales o sensoriales a largo plazo que, al interactuar con diversas barreras, puedan impedir su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con las demás.(3)

Como en muchos otros documentos internacionales, también en el texto consensuado de la Convención queda en evidencia la enorme dificultad de definir la discapacidad. Se pone de manifiesto su indefinición.

Analicemos estas definiciones que se expresan en la Convención. Sin duda lo que surge de la interacción entre una persona con impedimentos y diversas barreras no es un concepto: son situaciones sociales concretas.

Luego, en el párrafo siguiente leemos “personas con discapacidad” en referencia a aquellas personas cuyos impedimentos, en interacción con barreras, pueden verse impedidos de participar plena y efectivamente.

En este punto haré dos consideraciones. Por un lado, hablar de barreras puede hacernos pensar que las barreras son algo ontológico, algo que existe de por sí, que está fuera de la sociedad.

Pero en realidad esas barreras son creadas, construidas, toleradas, aceptadas y perpetuadas por la misma sociedad. Cuando un arquitecto, para hablar de las barreras arquitectónicas o físicas que son las más “visibles”, piensa un edificio con una bella escalera como único acceso su representación de la sociedad se basa en un conjunto de individuos ágiles y jóvenes. Cuando una escuela arma su currícula con base en contenidos enciclopedistas y en el privilegio de una inteligencia y una razón (o razonamiento) promedio, se basa en “lo normal” como parámetro de acceso.

El modo en que cada comunidad piensa sus espacios sociales se relaciona con aquellos a los que, conciente o inconscientemente, le parece correcto o natural dejar fuera. La manera de crear, organizar y disponer las barreras físicas, actitudinales y simbólicas es un proceso social que no puede quedar fuera en el análisis ni en el abordaje de la discapacidad.

Estas definiciones ponen de manifiesto que al quitar el eje del diagnóstico como parámetro, al intentar enunciados que abarquen la complejidad de la discapacidad caemos en contradicciones e inexactitudes que demuestran que el esquema mental con el que pensábamos el asunto, no ha sido superado. Aferrados aún al modelo médico, la sociedad intenta una estructura cognitiva diferente, una nueva manera de pensar más abarcadora.

Soltar la perspectiva médica implica el desafío de nadar en mar abierto. Pero es un desafío imprescindible.

De lo que no quedan dudas es de que no puede entenderse ni pensarse la discapacidad sino en la relación de dos: Persona con discapacidad – Sociedad.

Tampoco caben dudas de que hasta ahora la lente ha sido puesta sólo en una parte del binomio. Poco se ha estudiado a la sociedad en esta interrelación.

Tres conceptos que pueden ayudar a desanudar la complejidad y a distinguir tres niveles diferentes: la condición de discapacidad, la situación de discapacidad y la posición de discapacidad.4 Pantano hace un análisis de la condición y la situación de discapacidad.5 Sin embargo la consideración de la tercer variable que propongo, la posición de discapacidad, permite analizar las dimensiones sociales en toda su magnitud.

En la actualidad la condición de discapacidad está dada por la particularidad de una sujeto con relación a la norma, a lo normal. Es “el impedimento”, el déficit, el diagnóstico. Es la dimensión personal de la discapacidad.

La situación de discapacidad es la dimensión interrelacional, situacional y dinámica: es el modo evidente en el que “las barreras” se ponen en juego a través de un espacio de relación entre dos o más personas “de carne y hueso”.

La posición de discapacidad es estructural, su origen está en nuestra estructura social, en nuestras representaciones, en nuestros valores, en nuestra idiosincrasia, en nuestras normas, en nuestra cultura, en nuestros esquemas cognitivos. En términos de Bourdieu: en nuestro habitus, que es el principio no elegido de toda elección, las estructuras sociales internas que nos disponen a pensar como pensamos.(6)

La posición de discapacidad está sostenida por el modo en que se diseñan y funcionan nuestras estructuras sociales. Es a través de esas estructuras sociales desde donde se asigna y se legitima esa posición.

Vuelvo a preguntarme: en la imagen que ilustra estas páginas ¿dónde está la discapacidad? La condición de discapacidad está en las limitaciones funcionales que representa su artritis y su ceguera.

La situación de discapacidad se juega en la interrelación entre él y las personas de su entorno. Entre otras cosas se juega en la cantidad de sus vínculos sociales y en la calidad de esos vínculos, en el respeto y el afecto que recibe. En el valor, por ejemplo, que se le otorgue a sus poemas: “desde su cama en San Bartolo Coyotepec, Oaxaca, Porfirio Moreno Martínez escribe aforismos y poemas irónicos, no pocas veces lúcidos”.(7)

La posición de discapacidad, decía, es estructural: está en nuestras estructuras sociales externas (lo social hecho cosas) e internas (lo social hecho cuerpo).(8).

La posición de discapacidad se construye cada vez que se le niega el reconocimiento de su condición de “ser persona”, de decidir la propia vida, de participar plenamente, de ser “otro igual”. Se le asigna a una persona una posición de desventaja, de status social deficitario. Si Porfirio Moreno Martínez fuera un niño y se le negara una educación de calidad en igualdad de condiciones que los otros chicos de su comunidad, se le estaría asignando una posición de discapacidad. Es en este nivel donde las estructuras, generalmente a través de las instituciones de gobierno, sostienen discursos y prácticas que permiten que las personas con discapacidad sean relegadas a una posición de discapacidad. El Estado y las instituciones de gobierno a través de sus acciones, sus omisiones y sus contradicciones sostienen vigentes innumerables posiciones de discapacidad.

La posición de discapacidad y la condición de discapacidad —y cómo esta condición es socialmente significada— se juegan en situaciones concretas en las que las personas ponen en acción los discursos y las visiones que están vigentes en esa sociedad. Cuando un Congreso Nacional promulga una Ley sobre Eutanasia trae a la actualidad la imagen del sacerdote sacrificando a un niño deforme desde la Cima del Taijeto, en la antigua Esparta; trae a escena el discurso eugenético que sostiene que hay vidas que no merecen ser vividas. Las posiciones se construyen históricamente y no se suplantan: coexisten, se acumulan, se suman en una conflictiva convivencia.(9)

¿Qué aporta la Convención?

En lo cultural la Convención impone la noción de concernimiento (Jacobo Cupich, inédito). “El otro es alguien que —a pesar mío— me concierne” alguien que me compele a la acción, a tomar partido, a hacerme cargo.10

Quita el eje de la “tolerancia” para avanzar hacia el involucramiento, al reconocimiento del otro como un igual por quien debo responder.

Otro que me concierne. La Convención cuestiona y da elementos para deconstruir (11)la posición de discapacidad asignada a las personas con esa condición. En el mundo de la vida, en el diseño e implementación de políticas y acciones, en lo cotidiano, la Convención implica por igual desafíos y oportunidades; nos demandará estar atentos a ciertas amenazas pero indudablemente es una herramienta poderosa para las personas con discapacidad que viven en los Estados que la hayan ratificado.

La Convención representa oportunidades:
  • Aporta reglas de juego más justas en el campo.
  • Explicita un discurso que deja en evidencia las contradicciones de la sociedad sobre las distintas discapacidades. Por ejemplo: existe un consenso implícito que no reconoce el mismo status de ciudadano ni los mismos derechos a una persona con discapacidad intelectual que a otra con una lesión medular.
  • Mejora (aunque no resuelve) la situación y la posición de discapacidad.
  • Otorga valiosos instrumentos a las personas, las ONG y los movimientos sociales en el monitoreo de las acciones de Estado.
  • Favorece un cambio cultural, de significación y representación social de la discapacidad.
  • Permite un piso, un plafón universal de exigibilidad para todas las personas con discapacidad. Implica retos:
    • Requerirá estar alertas al doble discurso y a la desarticulación entre el discurso y la práctica tanto en las situaciones cotidianas como en el plano de las políticas públicas.
    • Nos obligará a exigir que la formulación y la implementación de políticas haga efectivos los derechos para todos.
    • Exigirá el involucramiento y la responsabilidad de los tres poderes del Estado en todos sus niveles.
    • Hará necesarias la concientización, la movilización y capacitación permanente de la sociedad civil.
    • Demandará superar la idea de que “la cuestión de la discapacidad” (el problema de la discapacidad) es solamente articular políticas. También estará expuesta a amenazas:
    • Las prácticas gubernamentales de cooptación de líderes del movimiento de personas con discapacidad, pero sin otorgarles espacios efectivos de participación e incidencia en las políticas.

En América Latina los Consejos Nacionales para la Atención de las Personas con Discapacidad (CONADIS) no han tenido una trayectoria de alto impacto sino más bien han sido la representación simbólica del interés del gobierno en el tema.

  • La escasa o nula transparencia del gasto presupuestal vinculado
    a discapacidad.

Para finalizar me interesa enumerar algunas propuestas para que los postulados de la Convención se cumplan de modo efectivo:

  • La creación de un OBSERVATORIO ciudadano, plural y multisectorial de seguimiento de la Convención.
  • La promoción y la socialización de estudios y trabajos académicos, institucionales y de organizaciones de la sociedad civil que permitan diagnósticos certeros sobre la situación y la posición de las personas con discapacidad.
  • Transparentar el presupuesto real y efectivo que el gobierno asigna a la discapacidad en general —ya sea como gasto etiquetado o gasto con mención— y a la implementación de la Convención en particular.
  • Crear mecanismos de difusión amplia y permanente de los derechos de las personas con discapacidad, por diferentes medios de comunicación masiva, a todos los grupos sociales: urbanos, rurales, población indígena y en las lenguas que le sean propias.

Conclusión

La Convención es fruto de los cambios de representaciones sobre la discapacidad que se han producido en los últimos cuarenta años. Sin embargo también abre las puertas a cambios más profundos en el futuro.

Sin embargo las mayores amenazas que enfrenta son: a) no llegar a modificar la posición de discapacidad que se le asigna a las personas, b) quedar atrapada en acciones y monitoreos de papel que impida su cumplimiento efectivo y c) no reconocer la puja constante entre las distintas visiones de la discapacidad y su impacto en lo cotidiano. Por último y para cerrar este artículo apelo a la sabiduría de Quino:12
12 www.todohistorietas.com.ar



1 BROGNA, Patricia, La discapacidad ¿una obra escrita por los actores de reparto?, Tesis de Maestría FCPyS-UNAM, México, 2006, pp. 45-75.
2 Texto consensuado de la Convención, Preámbulo c. bis.
3 Artículo 1. (El resaltado es de la autora)
4 Ibidem, pp. 174-179.
5 Pantano, L., De las personas con discapacidad y de la discapacidad. Condición y situación, Fuente:
http://www.integrared.org.ar/links_internos/noticias/discapacidad_pantano/index.asp
6 BOURDIEU, P. y PASSERON, J., La reproducción. Elementos para una teoría del sistema de enseñanza,
Fontamara, México, 1998.
7 Ver http://www.cnca.gob.mx/cnca/centroim/luna17.htm
8 BOURDIEU, op. cit.
9 BROGNA, op. cit.
10 LEVINAS, E., Humanismo del otro hombre, Siglo XXI Editores, México, 2005.
11 DERRIDA, J., La escritura y la diferencia, Antopos, Barcelona, 1989.