Mi experiencia como estudiante de la LIE. Por Vianney Salazar Becerra




“Mi experiencia como estudiante de la Licenciatura en Intervención Educativa en la Línea Específica de Educación Inclusiva y la conceptualización de los retos del interventor”

Vianney Salazar Becerra.
Alumna del quinto semestre de la Unidad Regional UPN 301
Asesora: María Azucena Sánchez Aburto.
Diciembre 2005

La Educación es un derecho de todos los ciudadanos garantizada desde nuestra Constitución Política y en la Ley General de Educación. No obstante la realidad dista del discurso al observarse una educación que por tradición se ha dirigido a privilegiar la homogeneización de los educandos, dando pie a prácticas de exclusión social que han afectado a un sector muy importante de la población.

Ahora bien uno de los retos actuales es erradicar la discriminación y el rechazo a las diferencias humanas, a través de la educación inclusiva se pretende que todos los niños (as), sin distinción alguna puedan recibir una educación que permita un desarrollo integral en las cuatro dimensiones de la personalidad, así como una integración a todos los ámbitos de su vida.

La educación inclusiva representa un reto para todo el sector educativo y es muy importante que una Institución de educación superior, como la UPN, se haya dado a la tarea de responder con responsabilidad ante las demandas sociales de fomentar una cultura de la inclusión desde las aulas, y que se haya impuesto el reto de formar profesionistas que respondan a las necesidades educativas actuales dirigidas a la conformación de una cultura incluyente.

El proyecto de la educación inclusiva está haciendo camino al andar, la primera generación de interventores educativos está por egresar y es observable el campo de posibilidades de desarrollo que se abren a cada paso.

La tarea de los interventores en educación inclusiva es muy compleja y rica en oportunidades para actuar y poner en práctica las competencias profesionales adquiridas durante la carrera.

La educación tradicional ha sido modificada radicalmente y prueba de ello es el actual Programa Nacional para el Fortalecimiento de la Educación Especial y la Integración Educativa, pero este constituye tan solo, una de las metas de la inclusión educativa, integrar en el aula regular a niños y niñas con algún tipo de discapacidad o con capacidades y aptitudes sobresalientes. No obstante el Proyecto de la línea de educación inclusiva va más allá del puro ámbito escolar, insertándose en lo cultural, en la modificación de pautas sociales que respondan a los derechos de todos los ciudadanos y ciudadanas en igualdad de condiciones, tanto en el ámbito educativo como en el laboral, el social y el comunitario, va más allá al conceptuar al aula como el espacio en el que confluye una variedad humana representada por la individualidad de todos los integrantes del grupo, esté presente o no, una discapacidad.

Los ámbitos de acción del interventor educativo requieren de un proceso de sensibilización que va desde su propia experiencia como estudiante, y de un convencimiento total de este proyecto educativo.

Como estudiante de la línea de educación inclusiva, de quinto semestre, puedo decir que el proceso ha sido enriquecedor y ha favorecido el desarrollo de las competencias profesionales a través de la vinculación de lo revisado teóricamente y los acercamientos que hemos tenido con la realidad social.

Durante estos semestres me ha quedado claro que educar en la inclusión es educar en el respeto a la diversidad humana, que hay un camino muy largo por recorrer y que en este nuevo campo educativo día a día se presentan avances desde el manejo de conceptos que de un día para otro son obsoletos.

Me ha costado distinguir entre lo que es una necesidad educativa especial y lo que es una necesidad educativa específica, pero puedo decir que me ha quedado claro que una necesidad educativa específica está ligada a los estilos de aprendizaje, a las necesidades educativas que cualquier persona puede presentar pero que no se relacionan con la presencia de una discapacidad, sino que pueden deberse a condiciones ambientales, o simplemente a características individuales de la personalidad, a diferencia de una necesidad educativa especial que está vinculada a una condición especial y esa condición, desde la educación especial y desde el Programa de Integración educativa, es la presencia de un impedimento físico o una aptitud sobresaliente.

Esta Línea se relaciona directamente con las líneas específicas de educación inicial y educación de personas jóvenes y adultas porque la intervención inclusiva abarca a todas las etapas de la vida.

Como interventores, se pretende crear ambientes de trabajo interdisciplinarios para lograr redes que permitan buscar diferentes alternativas e integrales, para lograr el bienestar del alumno (a) en el aula regular, o de las personas para lograr una vida socialmente satisfactoria.

Pero considero que el mayor reto que debe trabajarse en el área de la inclusión, no es tan sólo la sensibilización de los profesores que se encuentran frente a grupo, la sensibilización debe acompañarse de un proceso de concientización e información social, no debe pretender limitarse al espacio áulico, de ahí el gran reto mencionado a lo largo de este escrito, de contribuir en un cambio cultural dirigido a la aceptación de la diversidad humana que garantice el respeto y el derecho a las diferencias individuales.

Esto no es fácil, porque en las aulas, en las familias y en los diferentes grupos sociales se ha creado una cultura de que los ciudadanos para ser normales debemos tener ciertas características socialmente establecidas y de no ser así se corre el riesgo de caer en el grupo de los “anormales”, para los cuales la sociedad depara pocas posibilidades de desarrollo, limitándolos y poniéndolos en situación de riesgo que atenta contra su calidad de vida. Anastasia Vlachou, señala claramente que los paradigmas sociales deben cambiar, e incluso propone la desaparición de conceptos tales como el de discapacidad, lo cual representa de entrada un avance social en el que ha de contribuir el mayor número de profesionistas.

Mi experiencia escolar en el quinto semestre de la carrera, me hizo reflexionar sobre lo anterior, al acercarme a grupos de niños y jóvenes con discapacidad auditiva, me pregunto en dónde está su discapacidad si tan solo hay una condición física que les impide tener acceso a información por el canal auditivo, o expresarse de manera oral, pero de igual forma, cuando alguien que posee la audición y desconoce su lenguaje signado, se enfrenta a una situación de discapacidad de no poder comunicarse con ellos, concluyo entonces que Anastasia Vlachou tiene razón, la discapacidad es un constructo social y como tal necesita ser modificado. Cuando observo que nuestra Universidad se ha contratado a una persona con un impedimento visual, y que es un buen maestro, coincido en que las barreras para la inclusión han sido sociales y que la discapacidad no está en alguien por sus características físicas, sino en la sociedad que no ha sabido responder a esa diversidad.

Para terminar, quiero decir que me siento bien de estar cursando esta línea y que me ha ayudado a romper algunas limitantes que tenía respecto a la conceptualización de la diversidad, la cual puede ser social, intelectual, física, cultural, emocional, afectiva, de género, etc.,



NOVIEMBRE DE 2005

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